sábado, 21 de julio de 2012

DEIDAD DE JESUCRISTO


C. LA DEIDAD DEL SEÑOR JESUCRISTO

Creemos  en  la  Deidad  del  Señor  Jesucristo  y  su  encarnación sobrenatural.

El Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios. En Juan 1:1-18 se expresa su Deidad de una manera muy explícita. El versículo 18 declara “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”. Su posición “en el seno del padre” expresa, no una distinción en cuanto a esencia ni alguna clase de inferioridad, sino una estrecha relación con el Padre y una participación en la autoridad de Él.

Jesús mismo reconoció su deidad cuando dijo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9). También recibió adoración (Mateo
2:2; 11; 14:33; 28:9) y ejerció autoridad divina perdonando pecados (Marcos 2:1-12). Y sus discípulos lo reconocieron como el Hijo de Dios (Mateo 16:16).

La Biblia declara muchos aspectos en relación a su vida, entre ellos:

1.  Su nacimiento virginal (Mateo 1:23; Lucas 1:31-35).

2.  Su vida sin pecado (Hebreos 7:26; 1 Pedro 2:21,22).

3.  Sus milagros (Hechos 2:22; 10:38).

4.  Su obra vicaria en la cruz (1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:21).

5.  Su resurrección corporal de entre los muertos (Mateo 28:5-6; Lucas
24:39; 1 Corintios 15:3-4).

6.  Su exaltación a la diestra de Dios (Hechos 1:9, 11; 2:33; Filipenses
2:9-11; Hebreos 1:3).


LOS OFICIOS DE CRISTO

El concepto de los oficios de Cristo tienden un puente entre la enseñanza de quien es Él y lo que vino a hacer, hay tres términos que designan estos oficios. Él es “profeta”, “sacerdote” y “rey” y cada uno de estos términos enfatiza la obra mediadora de Cristo entre el Padre y los seres humanos. Él es profeta en la medida que habló toda palabra que el Padre le indicó (Juan 14:24), predijo hechos del porvenir (Mateo 24) y cumplió la labor como ungido (Isaías 42:1-7). Él es sacerdote porque fue consagrado y representa a los hombres delante de Dios y a Dios delante de los hombres. Jesús es el sacerdote por excelencia, el Gran Sumo Sacerdote por encima de cualquier sacerdote humano porque no simplemente ofreció un sacrificio, sino que, se ofreció a si mismo como sacrifico puro y su muerte trajo perdón de pecados (Hebreos 4:14-16) Es ahora nuestro amigo y abogado a la diestra del Padre e intercede por nosotros (Rom 8:34; Je 7:25; 1 Jn. 2:1). Él es rey, es quien ha quebrantado el poder del pecado, la muerte, la tumba y el infierno. Él reina a la diestra del Padre en los lugares celestiales, reina como cabeza de la iglesia (Efesios 1:22-23) y está declarado que todo será sometido bajo su dominio (Apocalipsis 5:6-13; 11:15).

LA NATURALEZA DE CRISTO

El Señor Jesucristo, en lo que respecta a su naturaleza divina y eterna, es el verdadero y unigénito Hijo del Padre, pero en lo que respecta a su naturaleza humana, es el verdadero Hijo del Hombre. Por lo tanto, se le reconoce como Dios y hombre; quien por ser Dios y hombre, es “Emanuel”, Dios con nosotros (Mateo 1:23; 1 Juan 4:2, 10,14; Apocalipsis 1:13,17).

Dado que el nombre “Emanuel” abarca lo divino y lo humano, en una sola persona, nuestro Señor Jesucristo, el título Hijo de Dios describe su debida deidad, y el título Hijo del Hombre su debida humanidad. De manera que el título Hijo de Dios pertenece al orden de la eternidad, y el título Hijo del Hombre al orden del tiempo (Mateo 1:21-23; 13:41; Marcos 1:1; Lucas 9:26; 2 Juan 3).


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